OCAÑA Y EL CARNAVAL (DEL MARICA CATALÁN)




Publicación: EL CORREO DE ANDALUCÍA
Fecha: 03/03/1979
Página: 11
Autor: (TEXTO) LUIS ROMERO Y (FOTOS) JOSÉ M.ª MONGE

PARA ESTAR PRESENTE EN EL CARNAVAL

OCAÑA, EN SEVILLA

«Vengo de Alemania, era emocionante estar entre la nieve vestido de mantilla»

«Soy reivindicador de alegrías. la gente va demasiado seria por la calle»

Ocaña, maleta y bolso en la mano, conversa con nuestro compañero.

A las cinco de la tarde de ayer, cuando en el aeropuerto de Sevilla se respiraba ambiente de siesta entre quienes esperaban medio adormilados la salida o llegada de aviones, apareció un torbellino que despertó la atención de todos. Se trataba de Ocaña, el famoso gay de Cantillana, afincado desde hace algunos años en Barcelona.

Desde las cuatro y media se podían ver en la terraza del aeropuerto numerosas personas que esperaban la llegada de Ocaña. Unos portaban banderas andaluzas, otros estaban con las caras pintadas, otros con ramos de flores; todos en definitiva, dispuestos a recibir al que llaman «uno de los símbolos más internacionales de la marginación social».

Ocaña no se para a pensar si es o no símbolo de algo. Desde que bajó del avión que le trajo de Barcelona, vestido con traje de noche y peineta, y luciendo en el pelo casi un ramo de flores, comenzó a saludar a todo el mundo, fuese o no conocido, y a meterse con los curiosos.

¡Ya estoy en mi Sevilla! –gritaba– ¡Qué bonito, la Giralda y todo eso! ¡Esto sí que es un sitio para vivir, y no Alemania!

ENTRE TANTO RUSO

–¿Has estado en Alemania?

–Sí. Ahora vengo de allí, después de pasar por Barcelona. No te puedes imaginar el frío que hemos pasado. Pero era emocionante estar entre la nieve vestido de mantilla, allí entre tanto ruso y los otros que no son rusos. Es un lío. A mí esto me gusta más, me entusiasma mi gente, la gente andaluza. Me va a venir bien estar unos días aquí, porque estoy alucinado.

–¿Cuántos días vas a quedarte?

–Como sabes vengo a lo de los carnavales. Es una idea que me encanta. Después estaré unos días más. Quiero ir a Cantillana y también al pueblo de mi madre, Cazalla de la Sierra. Aquello es precioso, la sierra, la tranquilidad de los paisajes. Quiero aprovechar para retener algunos paisajes que expondré en París. Tengo que pintar para vivir.

EL DE LA PELÍCULA

Ocaña hace un inciso en su verborrea incontenible para presentarnos a su inseparable Nazario, que lucía un llamativo modelo estilo carnaval. Inmediatamente sigue hablando, entre el deleite de cuantos le escuchaban. Los curiosos se preguntaban «¿quién es el loco éste?» Un taxista respondió: «es el marica ese catalán; el de la película».

–La gente me conoce ahora más por lo de la película –dice Ocaña– pero ya me he hecho universal. Aquí hay muchos que me conocen desde hace tiempo. Yo no he cambiado desde que salí en las pantallas, sólo que me llaman de todas partes para presentar la película. En Alemania me hicieron unas preguntas muy interesantes. Me decían que no se podía llamar película a una persona hablando todo el rato, pero los convencí y les gustó mucho. A mí lo que me interesa verdaderamente es pintar. Por eso me gusta venir a Sevilla, donde la gente me conoce de verme hace algunos años pintando las paredes.

Junto con Nazario y otros acompañantes, el famoso «gay» provoca al personal.

«PRIMAVERA DE BOTTICELLI»

Mientras hablaba no dejaba de andar, tenía prisa por salir del aeropuerto, tanta que se olvidaba de recoger la maleta.

–Si no me recuerdas lo de la maleta se me olvida. Es que voy preocupado con el vestido que traigo para ponérmelo en el carnaval. Mira, lo llevo aquí –nos enseña una bolsa grande–. No te digo de qué color es porque se trata de una sorpresa. Lo que sí te puedo contar es que he gastado más de 40 metros de tela blanca. Me he llevado toda la noche cosiendo y haciendo flores, junto con un amigo modista que es quien lo ha diseñado. Nos hemos pasado casi cuatro noches enteras preparando el vestido. Le va a gustar mucho a la gente. Es muy apropiado para los carnavales. Pero ya no te digo más, ya lo podrás ver mañana.

–¿Es parecido al que llevas ahora?

–No, más bien es estilo «primavera de Botticelli».

–¿No paras de hablar?

–Es que los andaluces, además de mucha gracia en la sangre, tenemos la lengua muy rápida. ¿Tú eres de aquí?

Pregunta pero no deja contestar. Inmediatamente sigue hablando, ya con la maleta en su mano.

–¡Qué bonito es que se hayan acordado de mí para lo del carnaval! La vida debe ser así, como una fiesta. Yo soy reivindicador de alegrías. La gente va demasiado triste por la calle. Lo del carnaval debería ser siempre. ¿Dime, hay mucho ambiente? La vida es una fiesta.

–¿Sin tu presencia no se concibe el carnaval?

–No. Ya te digo que aquí sobran ganas de juerga. A mí me emociona que me hayan llamado mis amigos. Yo voy siempre a dónde me necesitan. Por eso no estoy nunca parado. Lo que más me gustaría si tuviera dinero es comprar una casita en Cantillana o en Cazalla y quedarme siempre allí pintando. Pero no puedo porque no tengo dinero. ¿Vas a ir mañana al carnaval? ¿Nos veremos allí? No faltéis. No debe faltar nadie.

LUIS ROMERO
FOTOS: José M.ª Monge




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